Con siete años en el área de grúas en el puerto de San Antonio, el trabajador Héctor Calderón (36) debió pasar diversas pruebas personales y profesionales para llegar a lo más alto, y poder ver la logística portuaria desde otra perspectiva, una que sólo algunos pueden contar.

De esta manera lo explica el sanantonino, quien actualmente se desempeña como operador de grúa Ship to Shore (STS) en el concesionario San Antonio Terminal Internacional (STI), lugar desde donde realiza un estimado de 200 movimientos diarios en contenedores.

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¿Qué se siente ver San Antonio desde las alturas?

Es un privilegio. Lo mínimo que puedes hacer es poder ver un amanecer. Yo estoy a 50 metros de altura y ver esos colores y también el atardecer con sus tonalidades es algo muy especial. Este es un trabajo especial. Es bonito ver como la ciudad sigue trabajando y nosotros aportando un granito de arena en lo que es la importación y exportación.

¿Cuáles son los principales desafíos de este trabajo?

Hay que estar muy preocupado de lo que se está haciendo. La gente puede pensar que uno lo ve como un juego, pero la verdad es que uno trabaja con toneladas. Lo más bajo son cuatro o cinco toneladas, y esas toneladas sobre un camión mal puestas, personas o pasillos que se puedan topar, es un golpe tremendo y puede terminar mal.

¿Cómo se manejan estas grúas?

Son dos joysticks, uno derecho y otro izquierdo que comandan distintos movimientos de la grúa y eso se coordina con tus manos, tus ojos, también lo que escuchas por la radio y si a eso se suma la temporada de mal tiempo, puede ser un poco estresante. Uno aprende a llevar eso, a respirar profundo y estar atento a todo, al movimiento del buque, la misma grúa, al movimiento de la gente que son los que reciben los contenedores, etc.

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¿En la máquina trabajas mirando hacia abajo? ¿Te incomoda mucho esa posición?

Uno trabaja casi en posición fetal. Al principio cuesta mucho acostumbrarse. Las primeras veces me tuvieron que ayudar porque la espalda y los músculos no están acostumbrados a esa posición, pero acompañado con ejercicio para la espalda puede ayudar a pasar molestias. Una vez que tu cuerpo se adapta toma más resistencia. Cuando hay mucha marejada son los brazos los que se llevan la carga, te duelen porque hay que seguir el buque para no tener algún tipo de problema.

¿Cuántos contenedores mueves a diario?

Acá por grúa son aproximadamente 200 movimientos. Lo que es bastante por turno. Yo hago 200 movimientos sentado, pero esto también tiene que ver con la logística al interior del recinto portuario. Es toda una cadena que nos permite ser el primer puerto de Chile.

 ¿Cómo es la preparación para este trabajo?

Primero que todo tienes que mostrar interés, luego te hacen preguntas para saber si te encuentras preparado, si tienes la cabeza para esto, el compromiso y las ganas. Una vez que llegas a la parte con el profesor, es él el que te indica si realmente te encuentras capacitado. Eres uno con la grúa, la grúa tiene que hacer todo lo que quieres y de forma segura.

¿Cuáles son las medidas de seguridad?

-Son bien estrictas. Tenemos una charla de seguridad que trata de las condiciones en las que vamos a trabajar el turno, que pueden ser temas climáticos o si hay un colega nuevo, etc. Esto se nos hace a nosotros, a Muellaje del Maipo, todos. En la grúa tenemos cinturones de seguridad, alarma de monóxido de carbono, sistema para no levantar el máximo permitido por la grúa. Un error puede ser fatal.

¿Cómo te diste cuenta de que esto era lo tuyo?

-Lo busqué por dos años. Mi meta siempre fue llegar al puerto y ser contratado por STI. Partí como guardia, luego pasé a Muellaje del Maipo, fui movilizador un par de meses y cuando tuve mi licencia pasé a operador de tracto. Tras dos años y un curso en Panamá pude llegar a la STS. Al mes ya estaba trabajando solo y aún sigo aquí, cuidando a los que trabajan conmigo y seguro yo mismo. Al estudiar la logística del puerto me di cuenta de que esto era lo mío.

¿Te proyectas en el puerto?

-Tengo el privilegio de ser una de las personas que prepara a los operadores de grúa. Gracias a eso he tenido capacitaciones. Yo certifico. Además me gusta esto, siento la pasión de hacerlo, tengo proyectos y he estado con charlas de capacitación a las personas que están en las naves.

¿Tu familia es portuaria?

Mi papá trabaja en Muellaje del Maipo y lleva diez años ahí. Antes de que entrara siempre fue operador de maquinaria pesada. En ese momento me entraron las ganas por saber de máquinas.

 ¿Haces un llamado a las futuras generaciones para que se atrevan al trabajo portuario?

-Esto es algo de la vida más que del trabajo portuario. Creo que los jóvenes tienen que saber que el tiempo son minutos, se va y hay que aprovecharlo, si uno quiere ser operador de grúa u otro trabajo, tiene que enfocar todo de su parte y no perder tiempo. Hay que luchar por lo que uno quiere. Cuando te lo propones y lo logras te das cuenta de que todo valió la pena. Hay que tener las ganas.

¿Qué es para ti el puerto de San Antonio?

Primero que todo es un orgullo como sanantonino. Es un orgullo ser reconocidos como el primer puerto de Chile y uno de los más importantes de América. Yo trato de aportar con mi granito de arena junto a mis compañeros para que sigamos creciendo como puerto. Para los que somos sanantoninos, es bonito que nos reconozcan de esa manera. 

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