La aprobación de la paridad marca un nuevo hito en materia de igualdad de genero. Luego de siglos de exclusión, el triunfo de su incorporación en la Convención Constitucional es un cambio fundamental en la participación política. Seremos el primer país en elaborar la Constitución entre todas y todos.

Este logro nos puede permitir cambiar el concepto de democracia masculinizada enraizada en el país, por una nueva, sin discriminaciones.

Por esto es que hemos afirmado que el nuevo pacto político y social no puede nacer sin nosotras, por lo cual esperamos que la Convención Constitucional signifique la gestación de una democracia paritaria que reivindique el rol de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad.

La democracia paritaria comprende la integración de las mujeres en igualdad de condiciones en todos los espacios de poder y en la toma de decisiones de las esferas políticas, económicas, sociales y culturales.

Una presencia equilibrada de hombres y mujeres refleja mejor la composición de la sociedad, que se garanticen los intereses de las mujeres en la elaboración de las políticas públicas y se contribuya a eliminar la percepción que la política es cosa de hombres.

En Chile contamos con Ley de Cuotas desde las elecciones de 2017 – que exige un mínimo del 40% de candidaturas de un genero – y aunque la presencia de parlamentarias aumentó desde el 6% al 23%, después de su aplicación, igualmente sigue siendo insuficiente.

A nivel internacional, tenemos la oportunidad que Chile tenga la primera Convención Constitucional en el mundo, de representación paritaria.

Lo más cercano fue el caso de Islandia, que sólo alcanzó un 40% de mujeres, pero esta convención fue pequeña, con solo 25 delegados.

También tenemos el caso de Túnez, en que su Asamblea fue producto del comienzo de la primavera árabe. En dicho órgano se instó a la paridad por medio de listas cerradas y bloqueadas. Pese a esto, solo un 26% de los delegados fueron mujeres.

La semana pasada aprobamos una propuesta en que se realizarán correcciones cuando fuesen necesarias. Es decir, cuando en el distrito no exista equilibrio de genero al realizar las correcciones necesarias.

Hemos conmemorado el Día Internacional de la Mujer y celebramos el comienzo de una nueva etapa para la democracia paritaria en todos los espacios de poder.

Por eso esperamos seguir avanzando en una agenda de cambio, que termine con la discriminación y exclusión que hemos tenido a lo largo de nuestra historia. Esto no hubiese sido posible sin el movimiento feminista, las masivas movilizaciones y la red de politólogas, quienes abrieron este espacio.

Quiero agradecer a millones de mujeres que aquí y en el mundo están dando una tremenda lucha.

Esto viene hace siglos, pero hoy día tenemos que agradecer a las que salieron a las calles, a las feministas, a la sociedad civil, a la Red de Politólogas, que han estado presentes.

En el siglo XXI no es imaginable un proceso tan trascendental como el de una nueva Constitución sin las mujeres. Quiero valorar también a las parlamentarias del oficialismo que nos acompañaron en este proceso, porque a veces no es fácil resistir la presión de tu propio sector. 

El próximo 26 de abril tenemos la oportunidad histórica de tener una nueva Constitución que termine con las ataduras de la actual, nacida en dictadura, y además, con paridad de genero.