Mantener la continuidad operativa en el puerto de San Antonio es una tarea conjunta entre todos los actores logísticos y que trae consigo diversos desafíos, uno de ellos es la mantención de las poderosas grúas en los terminales concesionados.

Marcelo Galaz Toro (45) es técnico mecánico y hace 13 años se desempeña como supervisor de grúas en Muellaje STI, labor encargada de reparar las fallas que tengan dichas máquinas y entregar soporte físico y emocional a los trabajadores portuarios durante los turnos.

“El principal objetivo del supervisor de grúas es cuidar que las máquinas funcionen sin problema, y en el caso de que se presentara uno, se debe reparar en el menor tiempo posible, estamos hablando de minutos porque no podemos tener una grúa fuera de servicio en el puerto”, explicó el sanantonino.

En ese sentido, agregó que los ajustes involucran cables, zona hidráulica o sistema eléctrico general.

“Se trata de mantenciones correctivas y electivas, eso quiere decir que debemos estar inmediatamente atacando el problema. Cuando se habla de grúa se entiende que son las RTG, que cargan con camiones afuera, son más pequeñas. La grúa pórtico está directamente con el buque”, dijo.

Para Galaz las escuelas que enseñen este tipo de disciplina no existen, puesto que en la vida de un portuario todo el aprendizaje se adquiere trabajando con los más experimentados. 

“Todas las máquinas son distintas. A mí me enseñaron los más antiguos, pero también hay que tener algo de conocimiento mecánico. En el terminal las fallas más comunes que puede tener una grúa son por golpes por el movimiento del buque, en sus componentes eléctricos o la quema de fusibles. Somos un equipo de mecánicos, ayudantes y eléctricos para reparar”, comentó.

La otra función del supervisor

No todo es máquinas para Marcelo Galaz, como supervisor también debe coordinar el trabajo de los operadores según la nave que recale y las grúas que se necesiten para el embarque y desembarque.

“Todo esto lo tenemos que hacer para evitar accidentes. Tengo que estar atento a los trabajadores, ver la operación, la gente que se necesita, si a la persona le incomoda algo o si se encuentra mal. En caso de que un colega venga mal no se puede subir a la grúa”, aseguró.

Algo que destacó Galaz son las posibilidades de crecer en el rubro portuario y lo dinámico que es, pero hoy en día su familia le significa gran parte de atención, para él son su prioridad.

“Un supervisor son escalones más altos en el puerto. No es una carrera rápida, hay que estar enfocado en los objetivos. Hay que tener las ganas”, acotó.

Asimismo, agregó que “con este trabajo pude dar estudios a mis hijos. Ahora mi prioridad es mi familia. Me gusta mucho mi trabajo, los desafíos son diarios y lo mejor es que me permitió crecer como persona”.

No es coincidencia la gran labor que Marcelo Galaz realiza en el terminal. Sus ganas y esfuerzo lo tienen posicionado como un hombre de experiencia. No por nada sus compañeros lo llaman “El Máquina”.