La llegada de la primera planta mecanizada a San Antonio

La llegada de la primera planta mecanizada a San Antonio

En 1957 la instalación de una poderosa planta mecanizada en el molo de San Antonio por parte de la Empresa Portuaria de Chile (Emporchi) le entregó a la industria local la potencia para aumentar las toneladas de carga movilizadas de carbón de piedra, trabajo al que tiempo después se le sumó el trigo.

En aquella época el carbón era usado como material de gran relevancia para el funcionamiento del transporte nacional o la construcción, por lo que era bastante solicitado y en sus distintos tamaños.

De esta manera lo recuerda desde su hogar la sanantonina Alejandra Araos, quien a sus 66 años relata la historia de su difunto padre y exportuario René “Chico” Araos, como lo conocían sus pares, hombre clave para el funcionamiento de la planta que consistía en la llamada “pala”, estructura diseñada de un resistente acero inoxidable que en momentos de buen rendimiento y manejo podía duplicar la cantidad de carga trasladada gracias a sus mandíbulas de gran tamaño.

Para Alejandra el notable desempeño de su padre significó que la vida útil de dicha máquina se extendiera por más de 20 años desde que fue instalada por un francés en sus inicios. En ese momento, el extranjero le ofreció al “Chico Araos” participar en la misma implementación que posteriormente dejó buenos resultados operacionales.


Para mi padre era la ‘pala’. En esa época había algunos incrédulos que no confiaban mucho en los resultados de la planta pero mi papá sabía todo de ella, la conocía muy bien. Él adoraba su máquina. Lo otro que hacía era reparar las correas. Todo nos lo contaba en las horas de almuerzo. Aprendíamos mucho. A esa planta le sacaban el jugo trabajando día y noche, y fue la primera en su tipo en Chile”, dijo Alejandra.

 

«Al poco tiempo René “Chico” Araos fue nombrado jefe de la planta mecanizada, encargado además de cada una de sus mantenciones, reparaciones y sistema eléctrico, labor que fue destacada para ponerla en funcionamiento nuevamente tras el terremoto de 1985.

“Arreglarla no fue tan fácil porque el terreno estaba inestable, había un poco de miedo, pero ahí estaba mi padre y la sacaron adelante. Cuando se empezó a modernizar más el puerto la planta se instaló en el faro Panul, ahora es granelera. Mi padre formó una gran familia, somos siete hermanos y siempre fuimos apegados a él. Es nuestro orgullo poder decir que fue parte de la historia portuaria de San Antonio”, explicó.

El operador de la planta 

Uno de los hombres recordados en esos años por su gran manejo con la “pala” fue Roberto Farías (76). En 1966 inició su historia como operador y por circunstancias de la vida terminó siendo muy cercano a René Araos. “En la planta todos fuimos una familia. Muy unidos”, comentó.

 Al ser consultado, Farías describe que adentro de la caseta había tres manillas que movían la “pala” en todas las direcciones. Se trataba de un espacio compacto desde donde se tenía un plano general de lo que se hacía.

“Uno se acostumbraba. Me sentía bien ahí. Importante. Me gustaba lo que hacía y en ese tiempo mis compañeros decían que yo era el mejor en esto. Me sentía más seguro que en mi propia cama por decirlo de alguna manera. La instalación fue muy buena”, recordó el antiguo operador. Además, acotó que el terreno trataba de un patio “que era sólo para nosotros, los pórticos que había, una piscina que era donde se dejaba la mercadería y la planta que descargaba. Acá se trabajaba tres turnos, de la mañana hasta la noche”.

Parte relevante de toda máquina fue el material con el que se diseñaba, que básicamente era fierro. Pero la “pala era poderosa” enfatizó Farías, estaba construida de “fierro galvanizado muy difícil que le entrara el óxido y con tres motores. El desafío fue siempre tratar de sacar la mayor cantidad de toneladas de carbón de forma eficiente”. 

El exportuario aclaró que la productividad del equipo significó varios récords de carga movilizadas en ese tiempo. “Llegaban tres tipos de carbón: uno delgado, mediano y otro grueso que era usado para caldera y ese tipo de cosas”, dijo. 

Roberto Farías se desempeñó como operador de la planta mecanizada hasta 1991, historia que hoy es un recuerdo de su juventud junto a las antiguas fotografías que guarda.

En varios archivos se puede apreciar a René Araos y su compañero Roberto en plena faena, vista al frente y seguros.