Por Carlos Mondaca

Hoy por la mañana visité las oficinas de El Líder de San Antonio y la vista era desoladora, no solo porque entre los escombros aún mojados por la intervención de bomberos, se apreciaba con detalle las cerraduras desvencijadas con elementos contundentes, las pantallas destruidas a golpes y las piedras con las que rompieron todo lo que se pudo. En resumen, una apología al resentimiento y la mala educación que tuvieron los delincuentes que ingresaron por la fuerza a las dependencias de este decano de la prensa local.

Al margen de la actividad que realicemos en esta provincia, me atrevería a decir que todos sin excepción hemos ojeado las páginas del diario para enterarnos de algún acontecimiento que haya marcado nuestra vida colectiva o simplemente para enterarnos del resultado de los partidos del fin de semana.

Es gracias a él, que muchos sanantoninos en aprietos han tenido la oportunidad de que su voz sea escuchada, contribuyendo de esta manera el diario a uno de los roles más nobles de la profesión del periodista: ser la caja de resonancia de quienes por sus propios medios no logran ser escuchados.

A lo largo de los años, en sus páginas hemos encontrado el relato de los hechos más diversos, donde El Líder de San Antonio ha sido la tribuna de cada persona, organización gremial, deportistas y empresas que desean decirle algo al resto de los habitantes de su territorio, de una manera veraz y ausente de compromisos.

En estos agitados días de nuestra historia nacional, los profesionales del diario han reporteado en extensas jornadas de trabajo, tratando siempre de mostrar el equilibrio, en momentos donde a muchos les ha faltado.

En lo que otrora fuera su recepción, la amable Marcela recibía a todo tipo de parroquianos que acudían a las oficinas del periódico para plantear alaguna inquietud y no era extraño que terminasen sentado junto a uno de los periodistas en la banca que hay en el patio interior para desahogar su pena y encontrar ayuda. Huelga decir que, con cada historia que se ha escuchado en dicha banca, ésta bien ameritaba ser reemplazada por un diván de psiquiatra.

Los periodistas de El Líder de San Antonio son parte integral de esta tierra. No es extraño verlos caminar entre nosotros reporteando en todo tipo de actividades y su trabajo genera variadas emociones entre la gente. No obstante, un medio de comunicación es un servicio público y atentar contra aquello es atentar contra la libertad de expresión tan característica de una democracia.

A Manuel, Marcela, Yasna, Mónica, Carolina, Carlos, Roberto, Rodrigo, Sócrates, Sergio, Sixto, José, Milton, David y a todo el equipo de El Líder de San Antonio, vaya un abrazo apretado.

 

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