Discurso de la Senadora por la Región de Valparaíso y Vicepresidenta Mundial de la Internacional Socialista en el Consejo General, realizado los días 28 y 29 de enero, en República Dominicana.

CONSEJO INTERNACIONAL SOCIALISTA

“Promoviendo el multilateralismo para asegurar la paz y el desarrollo sostenible, para combatir la pobreza, lograr mayor igualdad y un mundo con más solidaridad”

Senadora Isabel Allende Bussi
Partido Socialista de Chile
Vicepresidenta de la Internacional Socialista

Santo Domingo – República Dominicana, 28 de Enero del 2019

 

Compañero Presidente,
Compañero Secretario General,
Miembros del Presídium;

Compañero Miguel Vargas, Canciller de la República Dominica, Presidente de la IS en América Latina y el Caribe, Presidente del PRD, anfitrión de este Consejo;

Representantes de organismos invitados y observadores;
Representantes de todos los partidos socialistas y socialdemócratas;

Compañeras y compañeros:

Agradezco al compañero Miguel Vargas, Presidente de la IS de América Latina y el Caribe en su calidad de anfitrión de este Consejo, una vez más por su gentil hospitalidad y sentidas palabras en la inauguración; y, a través suyo compañero, mis agradecimientos y afecto a las y los compañeros del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Quiero iniciar esta intervención haciendo un llamado a un profundo diálogo para fortalecer el multilateralismo y las condiciones para un desarrollo sustentable. Para ello, como Internacional Socialista tenemos que fortalecer nuestros principios y valores, a través de un accionar consecuente al interior de nuestros partidos, nuestros países y en la propia institucionalidad de la IS.

América Latina está viviendo un retroceso, después de una década de gobiernos inicialmente de impronta progresista, los electores han elegido gobernantes de derecha los que están llevando adelante una contraofensiva a las políticas progresistas.

Nuestra región vive momentos de profunda inquietud social y de crisis institucionales como Perú y Brasil. Este ultimo, hoy con un gobierno de extrema derecha y que esta empeñado en militarizar la política.

A ello se suma una creciente desesperanza, en aquellos países donde producto de su deterioro social y económico su ciudadanos deben optar por migrar a otros dentro o fuera de la región en busca de nuevas oportunidades como ocurre en gran parte de centroamericana. Más critica aun es la situación de Nicaragua y Venezuela sumidos en la mas profunda crisis política, económica y social, donde la los sueños comunes por una mejor democracia y el progreso para todos han sido truncados por gobiernos de todo signo, que intentan perpetuarse indefinidamente en el poder.

Quiero compartir con ustedes que los violentos hechos ocurridos en Colombia hace 10 días, donde un carro bomba dejó 21 muertos y decenas de heridos, se produjeron a poco más de dos años de la firma del Proceso de Paz. Por ello es tan importante cuidar lo logrado, no permitir ninguna involución, porque no puede instalarse el miedo entre connacionales, ni menos retrotraerse a prácticas violentas, que tantas vidas cobraron.

Por otra parte, la acción política concertada en los foros multilaterales y, las acciones de apoyo y acompañamiento a través de los organismos de Naciones Unidas y gobiernos garantes del proceso, fueron fundamentales para que el pueblo colombiano construyera su propio camino y vía de solución.

También quiero mencionar la crisis que está viviendo Venezuela, que requiere urgente una salida política y pacífica, con mucho diálogo y una comunidad internacional que lo promueva hasta la plena recuperación de la democracia, a través de elecciones libres, transparentes y legitimas.

Desde ya rechazamos cualquier intento de intento de intervención Norteamérica.

Estos son dos ejemplos en América Latina, que dan cuenta del valor que tiene el multilateralismo en una comunidad global

Para los socialistas democráticos el sistema multilateral internacional es y debe ser un elemento central para la Paz, la estabilidad y el desarrollo internacional.

Si bien, el sistema multilateral ha sido de gran utilidad, hoy enfrenta graves problemas en su accionar y eficacia para actuar ante las necesidades políticamente más urgentes. Además, se percibe como un mecanismo que ha servido para validar o legitimar internacionalmente las políticas de países tradicionalmente poderosos. Incluso con su poder de Veto en Naciones Unidas.

Nos imaginábamos, soñamos y trabajamos fuertemente para que el Siglo XXI trajera más progreso y paz para todos, y que con la comunidad internacional evitaríamos que se repitieran las tragedias que habían conmovido al mundo en el Siglo XX.

Para ello creamos mecanismos de resolución de conflictos, instituciones para la paz, reglas del juego mundialmente aceptadas como la Declaración Universal de Derechos Humanos y una acción multilateral, no sólo para la defensa y protección de estos derechos, sino también para la promoción activa de ellos.

En este siglo concordamos a nivel multilateral otro gran acuerdo: los objetivos de Desarrollo Sustentable al año 2030. Una agenda amplia y global en todas las áreas del desarrollo.

Alcanzar la paz mundial, derrotar la pobreza y la desigualdad, y enfrentar los efectos del cambio climático; así como, la igualdad de género, o la gobernabilidad, son temas centrales del multilateralismo que apuntan en la misma línea.

Pero compañeros, el multilateralismo tiene sus límites, y hoy comienzan a producirse fenómenos emergentes que impiden su correcto accionar. El surgimiento del populismo y de la extrema derecha erosionan los valores y derechos más profundos que por décadas la humanidad ha conquistado.

A su vez pone a prueba los avances y la contribución que los socialistas hemos puesto en la agenda de nuestros países y a nivel global, a través mecanismos multilaterales de diálogo- para la considerable tarea por lograr un desarrollo inclusivo y sostenible.

Los socialistas debemos tener muy presente este fenómeno que amenaza con la irrupción, emergencia y consolidación de este populismo radical de derecha, proteccionista nacionalista, xenófobo, que no respeta ni los mecanismos ni órganos multilaterales que hemos creado. Lo más grave es que se enfrenta a nuestros valores y principios más profundos como son el diálogo, la solidaridad y la cooperación.

Esto no es un hecho aislado, sino que se manifiesta en distintas partes del mundo: Erdogan en Turquía, Duterte en Filipinas, Ordan en Hungría, Trump en EEUU, Salvini en Italia y Bolsonaro en Brasil.

Los presidentes como Trump, y Bolsonaro han develado un populismo de características inéditas. Trump se declara fervientemente proteccionista, al mismo tiempo comienza una guerra comercial unilateral con China con consecuencias que aún no somos capaces de dimensionar. Por su parte, Bolsonaro, en el Foro de Davos –ahora, se muestra entusiasta del libre mercado- muestra absolutamente su incoherencia, desde la campaña a sus primeras semanas de gobierno.

El mundo progresista debe defender el multilateralismo frente a unilateralismo peligroso de Trump y sus aliados. Por ello, debemos propiciar las reformas necesarias en orden a profundizar y mejorar los mecanismos de cooperación bajo una mayor y necesaria solidaridad internacional.

Algunas de estas tareas incluyen la reconfiguración de la propia institucionalidad global; redefinición del uso y rol de las fuerzas militares y sus misiones por la paz; el aporte a la recomposición de la economía mundial; el desarrollo de los acuerdos para la sustentabilidad ambiental; las tareas que nos demanda el cambio climático, entre otras.

Lo que hagamos o dejemos de hacer repercutirá en lo que hoy estamos dialogando en torno a la mantención de la paz, el desarrollo sostenible, una mayor igualdad y un mundo donde la solidaridad sea el eje de nuestra acción colectiva.

Respecto al Multilateralismo para el Desarrollo Sustentable, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha propuesto una acotada, pero ambiciosa agenda que debemos hacerla propia para iniciar este 2019, y fortalecerlo.

La primera prioridad es enfocarse en alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sustentable al 2030. Estamos ante el acuerdo global más importante y sustantivo que la humanidad ha alcanzado desde la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Ahí están plasmado nuestros ideales en materia de paz, empleo, salud, educación, equidad de género, y en definitiva se ha trazado un camino común para avanzar hacia el “desarrollo inclusivo sostenible”, y por qué no decirlo, “y progresista”.

Un segundo objetivo es “avanzar en fortalecer una diplomacia para la Paz”. Ello es consistente con nuestros principios y valores para abordar y prevenir las crisis agudas.

En tercer lugar, un ambicioso plan de acción en materia de cambio climático. Desde nuestra generación se juega en gran parte el futuro de la humanidad.

Tengo la convicción que los desafíos que nos impone el cambio climático y el calentamiento global, sus efectos sobre derechos humanos como el acceso al agua, salud, calidad de vida, son desafíos que hoy cautivan a millones de personas en el mundo, especialmente de jóvenes.

En cuarto lugar, se nos demanda un mejor gobierno y una mayor gobernabilidad, con mucha razón. Millones de ciudadanos ven en sus gobiernos, en los partidos y en el Parlamento, síntomas de una crisis generalizada de la política ya sea por la corrupción o malas practicas y una ausencia de voces críticas condenándolas, para lo cual requerimos, adecuar el sistema político al nivel de conciencia y empoderamiento que tienen los ciudadanos actuales.

El quinto desafío corresponde a fortalecer nuestros valores comunes, con las organizaciones multilaterales y entre nuestros partidos. Estos valores deben estar plasmados en un sistema que no puede prestarse para contribuir al atropello y vulneración de esos derechos.

Para nosotros en inaceptable la vulneración de derechos humanos bajo cualquier circunstancia, menos aún en nombre del socialismo. Por lo mismo, nosotros rechazamos todo tipo de discriminaciones arbitrarias y debemos promover la mayor promoción de respeto a los derechos y las libertades.

Esto es lo que aprendimos de Salvador Allende, sus principios, sus valores. La democracia y el socialismo están íntimamente ligados, como el irrestricto respeto a los derechos humanos. Por ello, esta vulneración de derechos en democracia es y debe ser totalmente inaceptable para nosotros.

Compañeras y compañeros:

Aunque parezca políticamente evidente, este momento tan complejo requiere de múltiples liderazgo y convicción. Esto parece obvio, pero llevarlo adelante, no parece fácil, menos si no compartimos caminos y tiempos. De allí la importancia de hacer los cambios necesarios en nuestro actuar y en la conformación de una arquitectura multilateral acorde a esta nueva etapa y los desafíos del siglo XXI.

No podemos exigir democracia, equidad de género y completa paridad en nuestras organizaciones y en todos los niveles de la sociedad, junto a un férreo combate a la corrupción, una urgente renovación de liderazgos, máxima transparencia y democracia interna, si no la practicamos día a día en nuestra Internacional Socialista.

Consecuente con ello, nuestros estándares, practicas, orientaciones de acuerdo a nuestros principios y valores debemos aplicarlos y/o implementarlos como hoja de ruta en nuestros propios partidos políticos. Requerimos promover y promulgar leyes –en todos nuestros países- que regulen el financiamiento de la política y el funcionamiento de los partidos.

También, requerimos establecer normativas para la paridad de género. Quien no comprenda la relevancia de ello, no entiende el siglo XXI. Esto es una cuestión de principios de ética política y colectiva. Sin la participación equitativa de las mujeres será imposible alcanzar una real democracia.

Nos vamos con la tarea de reafirmar el diálogo en todo espacio multilateral y revitalizarlo constituye uno de nuestros grandes desafíos. Ese futuro es posible si logramos movilizar colectivamente la voluntad política y los recursos necesarios para fortalecer nuestra institución, modernizar nuestros partidos y contribuir a reformar el sistema multilateral.

Tenemos los medios y métodos para afrontar esos desafíos y somos la principal organización progresista universal, respetuosa de nuestros propios principios y propósitos, podremos avanzar decididamente en este desafío inspirador.

Muchas gracias.

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