Mientras algunos planean maniobras para burlar la ley de interrupción voluntaria del embarazo a través del TC – para conseguir lo que no pudieron a través de la democracia – miles de mujeres marcharon en las calles con el objeto de ir un paso más allá por un aborto libre, seguro y gratuito. 

De hecho, en estos días se cumplen cinco años de la primera marcha masiva por el derecho a decidir. Era una vergüenza la prohibición total del aborto en el país, al ser uno de los pocos que mantenían dicha restricción discriminatoria. En la práctica, los abortos se realizaban, pero las mujeres pobres debían exponerse a interrupciones que ponían en riesgo su vida. 

Recalcamos que el aborto es una difícil decisión, que se necesita compañía e información para su determinación. Pero no que nos traten como delincuentes por optar por ello. 

Este miércoles 25 de julio se ha llevado adelante la 6ta Marcha denominada Aborto Libre, Gratuito y Seguro #NoBastan3Causales, organizada por la Coordinadora Feminista y lamentablemente otra vez se expresó la violencia machista. Tres mujeres, sin mediar ninguna provocación por parte de ellas, fueron atacadas por encapuchados que quemaban neumáticos y a quienes se les solicitó evitar ese tipo de acciones, además de golpear a varios hombres que participaban de esta actividad. 

La reacción fue impactante cuando 20 encapuchados comenzaron a golpear a quienes participaban de esta marcha pacífica. La agresión a Valentina Figueroa, de 24 años, estudiante de derecho, con dos puñaladas en una pierna y en su cadera, le produjo la pérdida de gran cantidad de sangre, fuertísimos e intensos dolores, teniendo que ser trasladada a la Posta Central. Lo mismo sucedió con otras dos mujeres jóvenes. 

El ataque fue simplemente criminal, especialmente cuando no existió ningún ánimo violento por quienes se manifestaban sin provocar a nadie, y que tampoco recibieron apoyo de Carabineros, como ellas mismas lo denunciaron.

Por ello debemos impulsar el debate de forma urgente, para que los delitos de homicidio contra una mujer sean sancionados como femicidios, los que se basen en una relación desigual de poder, se demuestre odio de género u ocurra en un contexto de violencia de género. Esto en el contexto del proyecto sobre “El Derecho de las mujeres a vivir una vida sin violencia”, que está en la Cámara de Diputados, pendiente de su discusión en particular. 

Agresiones como éstas no ayudan en nada y sólo demuestran la intolerancia de aquellos grupos que irónicamente se denominan “pro vida”, y que lo único que hacen es dejar claro que no aceptan la democracia ni la diversidad de opiniones. Y aunque no las compartan, deben respetar que vivimos en una República laica como la nuestra, que hace más de 100 años definió la separación de la Iglesia del Estado. 

Este nuevo camino por el aborto legal no estará exento de dificultades, pero ya tenemos la experiencia histórica que para nosotras nada ha sido fácil, a partir de la exclusión que sufríamos cuando ni siquiera teníamos derecho a voto. 

Tengo confianza que esta nueva ola traerá mayor igualdad de derechos para todas las mujeres en Chile.

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